➽ Avistamiento de cetáceos en el archipiélago de las Perlas

Con esta proyección de cetáceanos en el archipiélago de Pearl de la ciudad de Panamá, impulsan a las ricas aguas en la biodiversidad, y disfrutarán de un punto marino único.

Precio

El precio de esta actividad es de 128,30 €.

*Precio puede variar según disponibilidad y fecha.

Idioma del Guía y Tiempo de la Actividad

Español

Pasar el rato con ballenas, mantarrayas y tiburones limón – vela l

Si bien estudios anteriores han enfatizado la importancia de la interpretación ambiental y cómo influye en la satisfacción de los turistas y en las intenciones pro-conservación, los países latinoamericanos han sido en gran medida pasados por alto, con una excepción en Perú, donde García-Cegarra y Pacheco (2017) encontraron una mejora significativa en el conocimiento de los turistas sobre la ecología de las ballenas, la conservación y los impactos de la observación de ballenas al probar sus respuestas antes y después de los tours de observación de ballenas.

En este trabajo se presenta una evaluación preliminar del conocimiento, las percepciones, la motivación, la satisfacción y las actitudes pro-conservación de los turistas relacionadas con el avistamiento de ballenas y cómo se gestiona esta actividad en Las Perlas. Este estudio pretende conocer las perspectivas de los turistas sobre el tipo de resultados que se obtienen tras una experiencia de avistamiento de ballenas. Esperamos que las opiniones y perspectivas de los turistas ayuden a perfeccionar las actuales acciones de gestión de la actividad.

Los datos para el análisis se obtuvieron de una encuesta realizada a los turistas que visitaron la isla Contadora. En la primera sección de la encuesta, se preguntó a los encuestados sobre sus conocimientos acerca del comportamiento de las ballenas, las amenazas y la conservación, antes y después de su experiencia de observación de ballenas. La segunda sección abordaba sus motivaciones y expectativas, incluyendo la importancia que le daban a la observación de los diferentes comportamientos de las ballenas. Por último, se les pidió que calificaran su satisfacción con la experiencia, las observaciones y las condiciones del viaje (número de embarcaciones presentes, distancia a las ballenas y velocidad del barco). La encuesta también recogía información personal de los encuestados sobre sus actitudes, percepciones y creencias respecto a la conservación de las ballenas y variables socioeconómicas y demográficas.

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Las investigaciones publicadas este año muestran que las excursiones pueden afectar al comportamiento de los cetáceos y a sus niveles de estrés, además de causarles la muerte por colisión. Sin embargo, algunos animales se ven más afectados que otros y los efectos a largo plazo siguen sin estar claros, según señalaron los científicos en el Congreso Internacional de Conservación Marina (IMCC) celebrado en Glasgow (Reino Unido) la semana pasada.

«El avistamiento de ballenas se considera tradicionalmente un turismo ecológico», afirma la bióloga Leslie New, del Servicio Geológico de Estados Unidos en Laurel (Maryland). «Lo negativo es el potencial de perturbación. Esa perturbación es preocupante porque no queremos hacer ‘la muerte por 1.000 cortes'».

El número de personas que se suman a los viajes se ha ampliado enormemente desde la década de 1990, pasando de 4 millones en 31 países en 1991 a 13 millones en 119 países en 2008, el año más reciente del que se dispone de datos completos. En 2008, el Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales, una organización benéfica de protección de los animales con sede en Londres, estimó el valor de la industria en 2.100 millones de dólares.

Aunque las colisiones con las embarcaciones pueden dañar a los animales, a los investigadores les preocupan más efectos como que los animales no se alimenten o que gasten energía nadando lejos de las embarcaciones. Los estudios sugieren que estos sucesos aparentemente pequeños pueden acumularse.

Observación de ballenas en panamá desde mi propio velero

«El papel del Smithsonian es proporcionar asesoramiento científico a los responsables de la formulación de políticas, ya que son pioneros en las estrategias de gestión para promover la conservación de las ballenas», dijo el biólogo marino del STRI, Héctor Guzmán, cuyo trabajo anterior llevó a la Organización Marítima Internacional a establecer corredores de navegación en el Pacífico para evitar que los buques de contenedores colisionen con las ballenas a lo largo de sus rutas de migración. «Ahora tenemos métodos para medir cómo cambia el comportamiento de las ballenas como resultado de las prácticas de observación». Estos dos trabajos se han publicado en un volumen especial de Frontiers in Marine Science dedicado a los estudios sobre las prácticas de observación de ballenas en todo el mundo.»

La normativa de observación de ballenas en Panamá, establecida por primera vez con la ayuda de Guzmán en 2005, y modificada en 2017 y 2020, prohíbe las actividades que provocan cambios en el comportamiento de las ballenas. El objetivo del primer estudio era descubrir si la presencia de embarcaciones turísticas hacía que las ballenas cambiaran su comportamiento durante la temporada de cría.

Las ballenas reproductoras se ven amenazadas por la contaminación marina, las colisiones con los barcos, el cambio climático, el ruido y las perturbaciones mientras descansan, socializan y se alimentan. En el futuro, los investigadores esperan medir la cantidad de cortisol (una hormona del estrés) en las muestras fecales de las ballenas para averiguar si los animales están estresados, utilizar mejor tecnología (por ejemplo, teodolitos -instrumentos que miden los ángulos-) para medir la distancia entre las embarcaciones y las ballenas, utilizar drones con cámaras para documentar las interacciones y seguir encuestando a los turistas para entender mejor el avistamiento de ballenas y fundamentar las estrategias de gestión para mantener a salvo a estos magníficos animales.

Isla san josé

«El papel del Smithsonian consiste en proporcionar asesoramiento científico a los responsables de la formulación de políticas cuando son pioneros en la elaboración de estrategias de gestión para promover la conservación de las ballenas», dijo el biólogo marino del STRI, Héctor Guzmán, cuyo trabajo anterior llevó a la Organización Marítima Internacional a establecer corredores de navegación en el Pacífico para evitar que los buques portacontenedores colisionen con las ballenas a lo largo de sus rutas de migración. «Ahora tenemos métodos para medir cómo cambia el comportamiento de las ballenas como resultado de las prácticas de observación». Estos dos trabajos se han publicado en un volumen especial de Frontiers in Marine Science dedicado a los estudios sobre las prácticas de observación de ballenas en todo el mundo.»

La observación de ballenas está en auge en todo el mundo y forma parte de proyectos de desarrollo turístico sostenible en países como Camboya, Laos, Nicaragua y Panamá. Pero los críticos dicen que los puestos de trabajo y el aumento de los ingresos para los operadores turísticos y los residentes de la costa no pueden justificarse si se daña a las ballenas.

Las regulaciones de observación de ballenas en Panamá, establecidas por primera vez con la ayuda de Guzmán en 2005, y modificadas en 2017 y 2020, prohíben las actividades que hacen que las ballenas cambien su comportamiento. El objetivo del primer estudio era descubrir si la presencia de embarcaciones turísticas hacía que las ballenas cambiaran su comportamiento durante la temporada de cría.