¿Es mejor volar o retrasar el vuelo cuando se tiene un resfriado?
Siempre es mejor retrasar el vuelo si tienes un resfriado fuerte, congestión severa o fiebre. Volar con estas condiciones dificulta que tus oídos compensen los cambios de presión, lo que puede causar un dolor muy intenso (barotrauma) o incluso dañar el tímpano.
Volar con un resfriado conlleva riesgos de lesiones por presión en el oído medio y los senos nasales que, en los casos más graves, pueden incluso provocar daños en el oído interno. Por lo tanto, no recomendamos volar si experimentas síntomas de infección respiratoria.
Si sus síntomas son graves (como fiebre alta, tos intensa o dificultad para respirar), debería considerar posponer su vuelo. ¿Es seguro volar con un resfriado o gripe? En la mayoría de los casos, es seguro volar con un resfriado leve; sin embargo, la experiencia puede resultar incómoda.
Sí, no es recomendable viajar en avión con gripe. Los cambios de presión en la cabina pueden causar dolor intenso de oído e incluso daño en el tímpano (barotrauma) al bloquearse los senos paranasales. Además, podrías contagiar a otros pasajeros y empeorar tus propios síntomas.
Viajar en avión con congestión nasal no es recomendable debido a los cambios bruscos de presión en la cabina. Estos pueden provocar un bloqueo en las trompas de Eustaquio, derivando en dolor intenso (barotrauma), taponamiento de oídos o mareos. Si debes volar, sigue estas medidas preventivas:
¿Cómo tomar un vuelo? | Tutorial MUY básico para principiantes ✈️
¿Puedo volar con un fuerte resfriado y la nariz tapada?
Conclusión: Se recomienda evitar volar si se padece congestión nasal severa. Los cambios bruscos de presión atmosférica durante los vuelos pueden provocar mayor incomodidad y complicaciones en algunas personas.
No puedes viajar en avión por motivos médicos (enfermedades graves, cirugías recientes, embarazos avanzados o infecciones contagiosas), por restricciones legales (documentación vencida, problemas migratorios o veto por seguridad), o por causas de fuerza mayor (condiciones climáticas extremas o emergencias en el aeropuerto).
Si tiene una infección confirmada por influenza o síntomas compatibles con la gripe, no debe volar si tiene fiebre, tos intensa, dificultad para respirar o se siente tan mal que no puede valerse por sí mismo.
Ciertas afecciones impiden o desaconsejan volar debido a la baja presión atmosférica y los niveles reducidos de oxígeno en la cabina de los aviones. Las contraindicaciones médicas absolutas o relativas más importantes incluyen:
La recuperación de la gripe suele tardar entre 5 y 7 días. Durante este tiempo, lo ideal es mantener el reposo domiciliario y una buena hidratación para evitar contagiar a otros. Los síntomas más agudos (como la fiebre y el malestar general) duran entre 3 y 4 días.
Si tienes resfriado o congestión nasal, prueba a tomar un descongestionante antes de subir al avión. Si el vuelo es largo, tómate otro al menos una hora antes del aterrizaje. Sigue las instrucciones de dosificación del medicamento.
Volar con un resfriado, una infección sinusal o incluso una leve congestión puede empeorar los síntomas y aumentar el riesgo de barotrauma, una afección dolorosa causada por la acumulación de presión en los oídos.
¿Un resfriado empeora los problemas de audición en los aviones?
Cualquier cosa que bloquee la trompa de Eustaquio o impida su funcionamiento normal puede aumentar el riesgo de otitis externa. Los factores de riesgo comunes incluyen: una trompa de Eustaquio pequeña, especialmente en bebés y niños pequeños; un resfriado común.
Si está gravemente enfermo, es mejor cancelar o posponer el viaje. Sin embargo, si tiene que volar de regreso a su país de origen, la situación puede ser más complicada. En estos casos, puede ser preferible que esté cerca de su familia y amigos, aunque no se encuentre lo suficientemente bien como para viajar.
Cuando viajas en avión con un resfriado, es probable que te sientas un poco incómodo. En tu equipaje de mano, lleva pañuelos desechables y cualquier medicamento que necesites para aliviar o tratar tus síntomas, como analgésicos, pastillas para la garganta o descongestionantes. También te conviene mantenerte bien hidratado para evitar la deshidratación.
Se pueden presentar algunos riesgos asociados con la hipertensión y el viaje en avión, como la trombosis venosa profunda (coágulos de sangre) debido a la inmovilidad prolongada en el avión, deshidratación, estrés y ansiedad, y cambios en el nivel de oxígeno en la cabina del avión.
¿Qué se considera fuerza mayor para cancelar un viaje?
La fuerza mayor para cancelar un viaje se define como un evento imprevisible, inevitable e insuperable, totalmente ajeno a tu control. Esto incluye desastres naturales, guerras, disturbios civiles, emergencias sanitarias graves o cierres de espacio aéreo. Estas circunstancias te eximen de penalizaciones y garantizan el reembolso.
Por lo general, la tripulación de cabina puede impedir que un paciente vuele si considera que su condición médica puede representar un riesgo para la seguridad del paciente o de los demás pasajeros. Las enfermedades contagiosas, como la gripe, la COVID-19 o la varicela, pueden conllevar la denegación del embarque.
Si la acumulación de presión es grave y no se alivia, puede hacer que el líquido quede atrapado en el oído medio, provocando una afección denominada barotrauma. Esto puede causar dolor, pérdida de audición y rotura del tímpano.
No puedes viajar en avión por motivos médicos (enfermedades graves, cirugías recientes, embarazos avanzados o infecciones contagiosas), por restricciones legales (documentación vencida, problemas migratorios o veto por seguridad), o por causas de fuerza mayor (condiciones climáticas extremas o emergencias en el aeropuerto).
El virus de la gripe sobrevive en el ambiente desde unas pocas horas hasta un par de días. El tiempo exacto de supervivencia depende del tipo de superficie, el clima y la humedad:
¿Qué es la regla de los 45 minutos en el aeropuerto?
En el ámbito aeroportuario, la "regla de los 45 minutos" se refiere al tiempo límite, previo a la hora programada de salida de un vuelo, en el que se cierra de forma estricta la facturación (check-in) y la entrega de equipaje en los mostradores, especialmente en vuelos nacionales.
Según un estudio publicado en 2024 en el Journal of Air Transport Management, la probabilidad de morir en un vuelo comercial en Estados Unidos es de 1 entre 13,7 millones.
Problemas respiratorios: Las personas con asma grave o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) deben consultar a su médico de cabecera antes de volar. Embarazo: La mayoría de las aerolíneas permiten viajar hasta las 36 semanas de embarazo, pero los embarazos de alto riesgo pueden requerir autorización médica.