¿Qué tan peligroso es para un hipertenso viajar en avión durante 10 horas con presión controlada?
No es peligroso. Si tu presión arterial está controlada y tomas tu medicación correctamente, volar es seguro. El principal riesgo para los hipertensos en vuelos largos no es la altura o la presión de la cabina, sino la inmovilidad prolongada.
Sí, es posible viajar, pero puede ser peligroso si no está controlada. Los cambios en la presión de la cabina y el oxígeno reducido pueden estresar tu corazón y elevar el riesgo de problemas cardiovasculares o coágulos de sangre (trombosis) debido a la inmovilidad.
Según un estudio realizado en 2021, los hombres sanos sin ninguna afección cardiaca corren el riesgo de experimentar un aumento del 6% de la tensión arterial al embarcar en un vuelo comercial.
No puedes viajar en avión por motivos médicos (enfermedades graves, cirugías recientes, embarazos avanzados o infecciones contagiosas), por restricciones legales (documentación vencida, problemas migratorios o veto por seguridad), o por causas de fuerza mayor (condiciones climáticas extremas o emergencias en el aeropuerto).
¿Cómo prevenir problemas de salud por viajar en avión? / Bien y Saludable
¿Qué pacientes no pueden volar en avión?
No deben volar en avión las personas con enfermedades contagiosas activas, neumotórax no tratado, insuficiencia cardíaca o respiratoria grave, ni quienes hayan sufrido un infarto de miocardio o derrame cerebral reciente. Tampoco se permite viajar a pacientes con anemia grave o intervenciones quirúrgicas recientes.
Según un estudio publicado en 2024 en el Journal of Air Transport Management, la probabilidad de morir en un vuelo comercial en Estados Unidos es de 1 entre 13,7 millones.
Sí, la altura afecta directamente a los hipertensos. A mayor altitud (por encima de los 2,000-2,500 metros sobre el nivel del mar), hay menor oxígeno en el aire. Como respuesta, el cuerpo contrae los vasos sanguíneos y el corazón se esfuerza más para bombear sangre, lo que eleva la presión arterial temporalmente.
Normalmente, la cabina de un avión se presuriza a aproximadamente el 75 % de la presión atmosférica media a nivel del mar. Aunque la cabina está presurizada, es común que las personas perciban los efectos de los cambios de presión atmosférica en un avión que asciende o desciende rápidamente mediante una sensación de chasquido en los oídos.
Sí, el limón es beneficioso para controlar la presión alta. Gracias a su alto contenido de vitamina C y antioxidantes, ayuda a mantener los vasos sanguíneos flexibles y saludables, mientras que sus propiedades depurativas facilitan la eliminación de líquidos.
¿Debería preocuparme si mi presión arterial es de 150/100?
La presión arterial normal es de 120/80 o menos. Se considera alta (etapa 1) si la lectura es de 130 a 139 mmHg/80 a 89 mmHg. La presión arterial alta (etapa 2) es de 140/90 o más. Si su presión arterial se registra en 180/120 o más en más de una ocasión, busque atención médica de inmediato.
¿Qué nivel de presión arterial es demasiado alto para volar?
Sin embargo, una presión arterial de 180/100 mmHg o superior se considera generalmente demasiado alta para viajar en avión de forma segura. Si su presión arterial alcanza estos niveles, debe consultar con su médico antes de volar.
Las personas que no pueden viajar en avión son aquellas con condiciones médicas graves y no estabilizadas (como infartos recientes o neumotórax), pacientes con enfermedades infectocontagiosas activas, mujeres embarazadas a partir de la semana 363636 de gestación, y pasajeros bajo efectos de sustancias o con comportamientos disruptivos.
Se pueden presentar algunos riesgos asociados con la hipertensión y el viaje en avión, como la trombosis venosa profunda (coágulos de sangre) debido a la inmovilidad prolongada en el avión, deshidratación, estrés y ansiedad, y cambios en el nivel de oxígeno en la cabina del avión.
Las turbulencias suelen ser peores en verano e invierno. El invierno trae consigo fuertes vientos y ventiscas, y el calor intenso del verano puede generar aire inestable, tormentas eléctricas y tormentas tropicales. Esto significa que volar durante las vacaciones, de diciembre a febrero y de junio a agosto, tiende a ser más complicado.
Ir delante en el avión es mejor si priorizas la rapidez al bajar, el menor ruido y un servicio de comidas más rápido. Ir detrás es mejor si valoras la tranquilidad, una menor aglomeración, o si buscas un extra de espacio y las estadísticas de mayor supervivencia en caso de accidente.
El consumo excesivo de sal y el sedentarismo son los peores enemigos de la hipertensión. El sodio provoca retención de líquidos y rigidez arterial, mientras que la inactividad debilita el corazón, obligándolo a bombear con mayor fuerza.
Sí, el frío es perjudicial para la presión alta. Las bajas temperaturas provocan vasoconstricción, un proceso donde los vasos sanguíneos se estrechan para conservar el calor corporal. Esto aumenta la resistencia al paso de la sangre y, como consecuencia, eleva la presión arterial.
Una persona hipertensa debe evitar hábitos que fuercen el sistema cardiovascular. En concreto, no debe consumir alimentos ultraprocesados ricos en sodio, fumar, realizar ejercicios de fuerza estáticos (como levantar pesas pesadas o planchas), ni consumir alcohol en exceso.
Estadísticamente, el asiento más seguro en un avión es el asiento del medio en la última fila. En general, la parte trasera del avión ofrece una probabilidad de supervivencia ligeramente mayor, ya que la zona delantera suele recibir el impacto directo.
En caso de un accidente aéreo, el movimiento de los tejidos humanos puede asemejarse al de un líquido que se desintegra instantáneamente. El cerebro queda físicamente destruido y, naturalmente, no puede percibir información cognitiva, por lo que no puede producir sensación de dolor y, por lo tanto, no se produce dolor.