Zeus no tenía una sexualidad definida en los términos modernos, sino que se le consideraba omnipresente en sus deseos y pansexual. En la antigua Grecia, el dios supremo sentía atracción por todo lo que consideraba bello, independientemente de su género o especie, guiado únicamente por su incontrolable apetito.
A lo largo de la historia y diversas mitologías, la homosexualidad ha sido representada por distintas deidades. Los más conocidos son Tu'er Shen (el Dios Conejo en la tradición china), Xochipilli (deidad mexica asociada a las flores y al amor masculino) y el panteón griego, donde destacaban dioses bisexuales como Apolo o Dioniso.
Violó a Leda metamorfoseado en cisne para poseerla, violó a Europa metamorfoseado en toro, así como a Ganímedes, un hombre joven, el más hermoso de los mortales raptándolo, así como se representa en la famosa escultura griega de la era clásica, hecha de terracota llamada “El rapto de Ganímedes por Zeus”.
Zeus era conocido por su afición al amor —fuente de perpetua discordia con Hera— y tuvo muchos romances tanto con mujeres mortales, como Leda, Europa y Dánae, como con mujeres inmortales, como Metis, Temis, Deméter, Mnemosine, Leto, Io y Calisto.
La última de ellas fue su hermana Hera, a quien sedujo apareciéndose ante ella con la forma de un cuco y fingiendo tener frío para que se apiadara y lo dejara entrar en su habitación. Luego volvió a su forma humana y le hizo el amor. Sin embargo, decir que Zeus podría haber sido un mejor esposo sería quedarse corto.
Hestia, al ser ambas cosas, es más que una simple diosa del hogar para los griegos: es la personificación de la estabilidad. Artemisa: Artemisa es virgen para siempre porque, al igual que su hermano, nunca crece.
La naturaleza de su relación es objeto de debate. En la Ilíada de Homero, no se describe explícitamente una relación sexual, sino un vínculo de profunda lealtad. Sin embargo, destacados autores de la antigua Grecia clásica, como Platón y Esquilo, interpretaban que eran amantes.
En Ovidio, Poseidón viola a Medusa en el templo de Atenea. En McMullan, Poseidón la atrae allí con engaños con la intención de seducirla. En ambos casos, Medusa es una víctima inocente, y en ambos Atenea no se preocupa por la falta de complicidad de Medusa y la castiga a ella, no a Poseidón.
En la mitología griega, el concepto de "verdadero amor" de Zeus es complejo, ya que el dios es más conocido por sus incontables conquistas. Sin embargo, si se busca un amor primordial o legítimo, la respuesta se divide principalmente en tres figuras:
Múltiples religiones y denominaciones aceptan y apoyan abiertamente la homosexualidad. Entre ellas destacan el Judaísmo Reformista y Conservador, los Cuáqueros (Sociedad Religiosa de los Amigos), el Unitarismo Universalista, y diversas ramas del protestantismo liberal. A nivel filosófico, el Budismo y el Hinduismo tampoco condenan intrínsecamente la diversidad sexual.
La historia de la filosofía cuenta con figuras clave que pertenecieron a la comunidad LGBT+, quienes desafiaron las normas de su época. Destacan las siguientes figuras:
Así pues, se tragó a Metis entera. Sin embargo, Metis estaba embarazada de una hija, que surgió de la frente de Zeus ya adulta. Zeus la llamó Atenea, y ella fue para siempre su hija predilecta.
La interpretación tradicional dice que representa al titán mitológico Crono, como es habitual indiferenciado de Chronos, o Saturno en la mitología romana, en el acto de devorar a uno de sus hijos.
Pero Afrodita no solo compartió su lecho con las divinidades del Olimpo. También tuvo amantes entre los humanos. Uno de ellos fue el troyano Anquises, con quien tuvo a Eneas. Esa relación hizo que la diosa tomara parte en la guerra a favor de los troyanos.
Como parte de su estilo de vida, las sacerdotisas de Atenea debían permanecer vírgenes. Sin embargo, el poderoso dios del mar, Poseidón, se enamoró de Medusa. Le atrajo especialmente el hermoso cabello dorado de la sacerdotisa. El dios sedujo a Medusa y se acostó con ella en el templo de Atenea.
En la mitología griega y romana, varias diosas se distinguen por su virginidad perpetua. Entre estas diosas se encuentran las deidades griegas Hestia, Atenea y Artemisa, junto con sus equivalentes romanas, Vesta, Minerva y Diana.
En la antigua Grecia no existía el concepto moderno de "ser gay"; las deidades eran generalmente poliamorosas y bisexuales. Los dioses olímpicos mantenían relaciones con mortales y otros seres sin importar su género. El amor homosexual entre hombres era celebrado y formaba parte central de su cultura.
Miguel Ángel era homosexual, una orientación que expresó abiertamente a través de la intensa poesía y cartas que escribió a lo largo de su vida, dedicadas casi en su totalidad a otros hombres.
Desde el siglo V a. C., la literatura griega ha abordado la naturaleza de la relación entre Aquiles y Patroclo. La mayoría de las obras que se conservan de este período los retratan como amantes, ya sea que estén reinterpretando su mito o interpretando su representación tal como aparece en la Ilíada.
Además de ser la diosa de la caza y la luna, Artemisa también era venerada como deidad de la fertilidad y el parto. Por lo tanto, tener muchos senos sería un atributo apropiado para una diosa tan intrínsecamente ligada a la fecundidad y la feminidad.
El estudio y la teoría de Kerényi sobre Atenea explican su epíteto virginal como resultado de su relación con su padre Zeus y como un elemento vital y coherente de su carácter a lo largo de los siglos. Este papel se manifiesta en varias historias sobre Atenea.
Es más, en la época clásica, los pechos han sido venerados e idolatrados, como es el caso de la Artemisa de Éfeso. La Artemisa Efesia se trata de una escultura del siglo II a. C. representada con polimastia (del griego antiguo πολύς 'mucho', μαστός 'mama' e -ία 'cualidad')2, es decir, con múltiples mamas.