Volar en avión no provoca demencia. Sin embargo, el estrés del viaje, la falta de oxígeno y los cambios en la rutina pueden exacerbar los síntomas, la confusión o la agitación en personas que ya padecen algún tipo de demencia.
La demencia es causada por el daño o la pérdida de las células nerviosas y sus conexiones en el cerebro. El origen exacto depende del área del cerebro afectada, existiendo causas irreversibles (como el Alzheimer) y otras tratables o reversibles (como el déficit de vitaminas o problemas de tiroides).
Sin embargo, en algunas personas con Alzheimer u otros deterioros cognitivos, el estrés, la alteración de las rutinas, la deshidratación y la hipoxia leve pueden agravar temporalmente la confusión o la agitación. Viajar con seguridad requiere una planificación cuidadosa: consultar a un médico, solicitar asistencia en el aeropuerto y emplear estrategias para afrontar el viaje en avión.
Viajar en avión somete al cuerpo a condiciones inusuales: baja humedad, menor presión atmosférica e inmovilidad. Esto provoca deshidratación, expansión de gases (hinchazón), fatiga, oídos tapados y una reducción temporal en los niveles de oxígeno en la sangre.
Frontotemporal dementia: Main symptoms and how to detect it early
¿Qué es el síndrome de los vuelos largos?
Los viajes largos en avión suelen producir dos trastornos principales: el jet lag (desfase horario) y el síndrome de la clase turista (trombosis), que requieren diferentes enfoques y precauciones.
Fatiga por la menor cantidad de oxígeno. Presión adicional en los oídos (cambios en la presión de la cabina) que puede afectar el equilibrio y provocar mareo. Hinchazón abdominal debido a estas mismas presiones, que alteran los gases en el tracto digestivo. Trombosis venosa profunda (TVP) por permanecer sentado durante largos periodos en vuelos prolongados.
¿Cuáles son las 10 señales tempranas de la demencia?
Las 10 señales tempranas de la demencia incluyen alteraciones cognitivas y de comportamiento que afectan la vida diaria. Identificarlas a tiempo es clave para buscar tratamiento y apoyo profesional.
Las personas más propensas a desarrollar demencia son los adultos mayores de 65 años, las mujeres (quienes representan la mayoría de los casos de alzhéimer), y aquellos con antecedentes genéticos o familiares directos de la enfermedad.
Actualmente, la demencia y el Alzheimer no tienen cura, y ningún tratamiento puede revertir el daño cerebral. Sin embargo, el deterioro cognitivo se puede retrasar y frenar significativamente mediante un diagnóstico temprano, medicamentos específicos, y hábitos de vida saludables que fortalecen la reserva cognitiva y la salud general.
Cuando viajas, tu cerebro entra en un estado de hiperestimulación y neuroplasticidad. Al enfrentarse a un entorno desconocido, tu cerebro abandona sus procesos automáticos, se liberan hormonas del bienestar y se forman nuevas conexiones neuronales al procesar información como nuevos idiomas, olores y paisajes.
La demencia comienza de forma lenta y sutil. Los primeros signos suelen confundirse con el envejecimiento normal e incluyen pérdida de memoria reciente (como olvidar citas o repetir preguntas), dificultad para encontrar palabras o planificar, y desorientación en lugares o tiempos conocidos.
El Test de los 7 Minutos es una prueba clínica de cribado diseñada para evaluar el deterioro cognitivo y ayudar a diferenciar entre el envejecimiento normal y demencias tempranas, como el Alzheimer.
Los cuatro tipos principales de demencia son el Alzheimer, la demencia vascular, la demencia con cuerpos de Lewy y la demencia frontotemporal. Aunque comparten síntomas de deterioro cognitivo, se diferencian por sus causas subyacentes y el tipo de daño cerebral.
Las frutas rojas o del bosque (arándanos, fresas, moras) son consideradas las mejores para la salud cerebral. Son ricas en antioxidantes (antocianinas y flavonoides), los cuales combaten el estrés oxidativo y reducen la inflamación, factores clave en el deterioro cognitivo.
¿Qué ocurre si padeces demencia y no tienes familia?
Los pacientes con demencia sin familia son muy vulnerables al abandono, la extravío y la desnutrición. Los servicios de salud pública y los Servicios de Protección de Adultos (APS, por sus siglas en inglés) suelen intervenir para abordar los problemas de seguridad e iniciar planes de atención, que pueden derivar en la designación de tutelas por orden judicial.
Los primeros síntomas de demencia suelen ser sutiles e incluyen la pérdida de memoria a corto plazo (olvidar citas o nombres recientes), dificultad para realizar tareas cotidianas habituales, desorientación en tiempo o espacio, problemas para encontrar las palabras correctas al hablar y cambios inusuales en el estado de ánimo o la personalidad.
Este tipo de enfermedades y lesiones aumentan la necesidad de descanso de la persona, a la vez que dificultan conciliar y mantener el sueño. Esto puede llevar a que algunas personas con demencia duerman entre 14 y 15 horas diarias, experimentando además mayores niveles de fatiga diurna.
En muchos casos, la prevención de la demencia es posible mediante una alimentación saludable, actividad física regular, manejo de enfermedades crónicas, y cuidado de la salud mental y emocional.
¿Qué vitamina reduce el riesgo de demencia en un 40%?
Un amplio estudio reveló que los adultos mayores que tomaban vitamina D tenían un 40 % menos de probabilidades de desarrollar demencia que quienes no la tomaban. Puedes obtener vitamina D de alimentos como el pescado, los huevos y la leche enriquecida con vitamina D.
¿En qué consiste la prueba de 5 minutos para detectar la demencia en sus primeras etapas?
La prueba cognitiva de cinco minutos (FCT, por sus siglas en inglés) fue diseñada para detectar déficits en cinco dominios de habilidades cognitivas, que incluyen la memoria episódica, la fluidez del lenguaje, la orientación temporal, la función visoespacial y la función ejecutiva.
Las 7 etapas de la demencia (a menudo basadas en la Escala de Deterioro Global o escala GDS) describen la progresión desde un funcionamiento normal hasta la dependencia total. Abarcan desde la ausencia de síntomas evidentes hasta fases de demencia leve, moderada y severa, culminando en la etapa terminal.